Comentarios al Posteo de “Las Poderosas Promesas de Dios”

Estimados Lectores,

Uno de nuestros lectores nos escribió con un comentario respecto a este posteo sobre las Promesas de Dios. Este estimado lector discrepó conmigo respecto a que si debíamos pedir a Dios o no por el Espíritu Santo. En respuesta a su comentario le escribí lo siguiente. Espero que sea una ayuda para otros también.

“Estimado Lector,

Le agradezco su interés y su comentario respecto a las Promesas de Dios. Gracias por tomar el tiempo de escribirme.

Quisiera responderle con las siguientes verdades bíblicas que le animo tomar en cuenta. Tal como usted dice, las promesas que Dios ha dado se han ido cumpliendo. Eso es precisamente lo que quiero decir en el posteo titulado “Las Preciosas Promesas de Dios.” Las promesas que Cristo vino a cumplir son cientos y no solo vino a cumplir las promesas de Antiguo Testamento pero también vino a cumplir la Ley (Mateo 5.17). La promesa que usted nombra en Lucas 11.13 es una promesa que también ya fue cumplida. Prueba de ello está en Hechos 1.8 y 2.4. El Señor le prometió a los Discípulos que recibierían el Espíritu Santo para poder cumplir con su encomendado. Y eso es exactamente lo que sucedio el Día de Pentecostés.
Sin embargo, la promesa dada en Lucas 11.13 miraba adelante al día que Cristo enviaría al Espíritu Santo, y que sus Discípluos debían esperar hasta recibirlo. Es importante entender que las promesas que Cristo les dió a los Doce no todas son para nosotros hoy en día. Un ejemplo clásico es la promesa en el Evangelio de San Juan 14.26. Esta promesa dice en parte “Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, El os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que os he dicho.” Esta promesa fue dada por el Señor Jesús a sus Discípulos, porque cuando El ya no estaba con ellos, y ellos estaban registrando en las Escrituras lo dicho por Jesús, el Espíritu Santo les recordó, y les enseñó lo que Cristo dijo. Esta promesa también fue cumplida, al igual que la de Lucas 11.13.
Es decir, mi amigo lector, al leer la Palabra de Dios, es de suma importancia que se interprete de acuerdo al contexto cuando fue dicho. Cristo les dió una promesa clave para la transmisión de las Escrituras, lo cual ya se cumplió. Hay promesas cumplidas en la Biblia y por ello debemos agradecerle al Señor, no intentar pedirlas para nosotros de nuevo.
Pensando en Lucas 11.13, hay otras razones por qué no es para usted y para mí esa promesa hoy. Considere lo siguiente:
1. Lo más importante es la siguiente verdad que encontramos en Romanos 8.9. Dice así, “Sin embargo, vosotros no estáis en la carne sino en el Espíritu, sin en verdad el Espírtu de Dios habita en vosotros. Pero si alguno no tiene al Espíritu de Cristo, el tal no es de Dios.” Esto queire decir, que TODOS los Cristianos tenemos al Espíritu de Dios en nosotros. De lo contrario no somos salvos.
2. Segundo, la promesa dada por Cristo en Lucas 11 es una promesa que fue dirigida directamente a los Doce Discípulos, puesto que ellos estarían llevando la Palabra de Dios a todo el mundo, lo cual hicieron según la historia de Hechos. Pedro mismo lo entendió así, según vemos en Hechos 10.44 a 47. La promesa del Espíritu Santo fue cumplido y reconocido por la Iglesia primitiva, y fue la confirmación de que era la obra de Dios la que estaban presenciando. Vea también Hechos 11.15 y 16.
3. Y también le invito a considerar la verdad que sin el Espíritu Santo, un cristiano no es nada. Pero con El, cuando el creyente aprende a caminar en obediencia a su voluntad y en comunión con El, éste  vivirá en victoria y dando un testimonio que refleja la persona de Cristo. Vea Romanos 8.1 al 5. Esta relación con el Espíritu Santo es parecido a lo que un conductor de auto debe hacer cuando vea un letrero en la ruta que indica una situación que tiene que conocer y responder. Le toca al conductor obedecer al letrero, no pedir que una policía o alguien que venga a decirle qué hacer.

El creyente obedece a la dirección del Espíritu Santo como lo hace un conductor su auto en la pista.
El creyente obedece a la dirección del Espíritu Santo como lo hace un conductor su auto en la pista.

Lo que quiero decir, mi estimado amigo, es que al creyente de hoy no nos hace falta PEDIR QUE VENGA a nuestra vida. Sino nos hace falta APRENDER A VIVIR EN OBEDIENCIA A EL (vea Gál. 5) El Espíritu de Dios es nuestra fuerza, nuestro Guía y nuestro Consolador, quien vino y ya mora en el corazón nuestro por fe en Cristo. Esto es lo que quise comunicar en el articulo “Las Poderosas Promesas de Dios.” Con todo digo que Sí, Dios y Cristo cumplen sus promesas, y es justamente por ello que usted NO TIENE QUE PEDIRSELO al Señor, sino gozarse en su Comunión con El Santo Espíritu De Dios en su vida!

Espero haberle aclarado este tema en algún grado. Sientase con la libertad de escribirme si tiene otra pregunta, y haré lo posible por contestarla la Biblia en la mano.”

Eteramente Agradecido por el Espíritu de Cristo en mi,
David L. Rogers
Pastor

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