Cuando Hay Dudas…Lee

¡Yo soy un lector fanatico de todo lo que puedo conseguir! Mi debilidad, sin embargo, es que tengo más de un libro que estoy leyendo a la vez, y por ende, no siempre termino lo que comencé. Pero, prefiero pensar que es un hábito valioso, de todas formas, porque siempre estoy poniendo las ideas de un autor en contra de otro autor. Busco lo que una variedad de autores dicen sobre un mismo tema. Leo y leo hasta que siento que el tema se ha agotado.

Pero no todos hoy les gusta leer con regularidad. Tal vez por eso encuentro a cristianos que no saben quien fue David Hume, o Antony Flew, o Fredrich Nietzsche, o Alexander Solzhenitsyn… Bueno, tu me entiendes. Tenemos el hábito de escuchar, o de “ver” o de recibir…pasivamente. Siento que mis primero años de la educación secundaria fueron perdidas porque no era un buen lector. Leía solo que me obligaban a leer en el colegio.

Cuando fue a la universidad, este mal hábito lo tuve que cambiar. Me exigían leer libros históricos, libros que parecían venir de otro mundo. Habia libros como Huida de la Razón por Francis Schaeffer, y La Ciudad de Dios por San Agustín, o también Sermones a mis Estudiantes por el predicador más famoso del Siglo IXX, Charles Spurgeon. Estos libros realmente me nutirieron la mente, el alma y la fe. La diferencia ahora: leía con placer, y por la inquietud misma de saber, de entender, y en particular…de responder a mis propias preguntas.

Por lo que veo hoy, es mismo problema sigue vigente…los jovenes no leer. No investigan. No saaber de los grandes clasicos. Los jóvenes, y más de algún adulto, no quiern leer un libro del siglo pasado. Por ahora solo puedo decir lo siguiente a los que buscan respuestas a las grandes preguntas de la vida y de conocer: más y más personas nunca han leído la Santa Biblia con una mirada para entenderla en su totalidad. Solo la leen para “pescar” las partes que les gusta o para cortar las partes que no.

La lectura de la Biblia no es un pasatiempo. La lectura de la Biblia es una ciencia, un disciplina, y una práctica, tal como la natación, o el ciclismo. Debes saber los parámetros del deporte antes de comenzar. Si no lo haces, puedes salir malherido, por un largo periodo.

Por eso, les comparto aquí cuatro excelentes reglas de la primera etapa de la lectura analítica de la BIblia. Estas cuatro facetas son tomadas de un libro fundamental en las universidades en todo el mundo de habla inglesa. Son escritas por un profesor quien sabía que debía orientarles a sus alumnos para saber leer…porque muchos no tenían la más mínima disciplina. Leer es solo “ver palabras en la hoja” para muchos. Este mismo problema sucede con más de algunos de los lectores modernos de la Biblia.

Paso 1::

Clasifica el libro bíblico de acuerdo a su tipo y el tema que toca. Por ejemplo, ¿Es historia narrativa, o es historia didáctica? ¿Es poesía hebrea o es poesía griega?

Paso 2::

Escribe una frase breve que resume el libro entero. Debe ser claro y conciso, sin dejar afuera nada del libro.

Paso 3::

Enumera su partes mayores en su orden y según su relación con el resto del libro, creando un bosquejo de estas partes. Hay excelentes libros de estudio llamado comentarios y diccionarios bíblicos que puede consultar para sacar la idea de cómo hacer esto.

Paso 4::

Define el o los problemas que están en mente de autor original, de manera que tu comprendas las motivaciones del autor por qué escribió su carta, libro o historia. (Del libro: How to Read a Book, Por Mortimer J. Alder y Charles Van Doren, Touchstone Books, 1972, p. 94)

Estos simples pasos para la lectura analítica vienen a ser muy útiles cuando lees la Biblia…o cualquier libro inclusive.

Te invito a aprender a leer un libro con la visión de sacarle todo el provecho posible. Será una nueva epoca al leer así. Más adelante compartiré varios de los libros que pienso que sean los más influeyentes para la cultura actual. Libros que han sido verdaderamente como un profesor o maestro que me ha inclulcado el conocimiento, la visión, la verdad…es decir…el fundamento para responder a mis preguntas más incisivas.

David L. Rogers, M.A.Min.
Santiago, Chile